martes, 3 de noviembre de 2015

Una despedida | Qué es la vida, una ilusión

-Alejo, ¿usted es feliz? 
-No, no creo

-Juuum eso, va muy bien hombre, siga así…

Conocí a Camilo, con los pantalones al revés, sí, teníamos unos ocho o nueve años. Nos volvimos compañeros unos años más tarde y me encontré a una persona sencilla, sincera y que sí, estaba loco. No fue el mismo después de Budha Blues y entendió, como muy pocos lo hacen que su vida era ahí y ahora, nunca desperdició tiempo; la lectura, los amigos, la bicicleta, sus papás, abuelos, la fotografía, geología y muchas otras pasiones, daban, misteriosamente vueltas en su vida.

-Alejo, ¿qué le ha dicho su papá de mí? 
-¿Que qué es Kumarag? 
-Un almacén de ropa.

Es que a nadie más se le ocurre ir de chanclas al colegio; verlo comer papas de limón, era un desafío, verlo desafiar al un profesor, era cosa de casi todos los días. 

-Pille, pille; no voy a hacer nada en este clase hasta que Calvin explote.

Pero quién iba a explotar de mala manera a bromas inocentes, a discusiones que casi nunca salían bien y que como le decía, parecían sacadas de El Chavo. Inteligente, no porque me lo parezca, sino porque así lo demostró, lo que no le gustaba no tenía problema no es solo decirlo, sino en dejarlo de hacer, ver bailar a Camilo, es un privilegio que pocos tuvimos, se enamoró de la bicicleta, de la naturaleza y de la vida; “¿Alejo, cada día me parezco más a su tío?”. 
Siempre estuvo orgulloso de su papá, cada logro, era un logro de los dos; él no tenía mamá y hermana, él tenía las mejores amigas; si algo era importante para él, era saludar a sus “viejitos”. Biuty, Fayuri, Cabezón, Cami, Fayu, Locadio…; solo le puedo decir que gracias, gracias por la risas, por las lecciones, por decirme que me amaba, por abrirme las puertas de su casa, de su vida, por sus historias, locuras, nobleza, por esa risa tan hoooorrible, esa impuntualidad tan perfecta, ese talento para hacer entender, que hacer nada, no era ser infeliz; pero que ser feliz, era salir a intentarlo, y así, ayudándole a recordar a una viejita con Alzheimer, me enseñó que la memoria se queda corta, cuando es un loco el que decide escribir su vida.

-Oe Biuty venga yo le tomo una foto.
-¡No, usted no sabe, venga yo se la tomo! 
-¡Que yo si sé! 
-¿Qué es obturación? 
-Ah bueno, hágale usted. 
-Eso Alejandro, pose pose que lo suyo es la cara y lo mío las manos. 
-Camilo, sus dedos son taaaan feos.

– JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJA que chimba de foto.

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